14 de junio de 2009

Nueva Era Industrial

Viendo la televisión basura, de pronto ese “ranking” llama la atención y me doy cuenta que soy muy noventero… Realmente esa es más mi época que la supestamente actual, o todo esta primera década, en la que dicen que por la edad y cosas así son “tus tiempos”.

Pero estos, nuestros tiempos, si que nos tocaron en la explosión de la tecnología, de los cambios culturales más marcados (debido a la globalización y no a la invasión de antaño… aunque podría ser una especie de… mmm...) o de la diversidad a punto, de crecimiento de cosas (cualesquiera sean estas, debido al número de habitantes)… Es la primera vez en la historia de la humanidad, donde el conocimiento es tan grande, donde todo se deshecha de forma fugaz, en el que el tiempo (los minutos, las horas, los días) no caben y el estudio se desactualiza de forma acelerada (más bien, todavía por años).

Lo que más me molesta sin embargo, es el hecho de que también vivimos en el tiempo de la NO-CALIDAD, ya no existe… y eso no solo se aplica a los productos materiales, sino a todo el resto… por cierto, un tema muy largo realmente (el resto).

Me quiero quejar de los equipos.
En esta sociedad consumistas, que empuja a la necesidad de tener cierto tipo de cosas, por ejemplo; ropa, la computadora, los textos de estudio, la nevera para meter la comida, el vaso para tomar el refresco, la zapatilla para andar en el empedrado, la zapatilla para andar por la vereda, la otra para jugar, así como la ropa abrigada para el invierno, el joystick para los juegos, la billetera para la plata, el antigripal para el resfrío, la aguja para la jeringa y un muy, extremadamente, largo, etc.

Por ejemplo, ahora está de moda y todo mundo se queda atónito con los nuevos televisores LCD de pantalla plana ya con capacidad HDMI… pero, la calidad de sus componentes, deja mucho que desear, es peor que aquellos televisores antiguos en blanco y negro… Es como los celulares, que si se te arruinó algo, es preferible botarlo y comprar otro a tratar de arreglar sus componentes desechables, diminutos y con un sentido más fuerte que el de funcionar sino que es el de arruinarse debido a su baja (demasiado baja) calidad.
Ya no se puede conseguir cosas de buena calidad… en cualquier aspecto… y lo que si tiene una buena calidad está sobrevaluada en precio… Por ejemplo una guitarra que debería costar, a precio real más su ganancia, por lo máximo $1.900 (Casi $2.000, exagerando), está costando entre $4.000 a $6.000.
Otro punto interesante, hablando sobre equipos musicales, es que ahora se está totalmente “retro” el asunto, todas las marcas y empresas están sacando reediciones de sus viejos equipos, porque simplemente lo nuevo/moderno no funciona, la calidad en cuanto a sonido es muy baja, y en cuanto a calidad material-duración, también. Pero, el problema radica en que los precios se disparan y básicamente se queda sin elección… o comprar barato, sonar mal y además saber que se arruinará pronto y habrá que comprar de nuevo, o, comprar algo bueno, incluso durable, pero pagar montos exuberantes…

En otro tema, me defrauda la desaparición de páginas y blogs bolivianos… Estaba, estoy, revisando mis “bookmarks” y me doy cuenta con tristeza que más de la mitad de páginas –de música, de información general, culturales y más-, están caídas o desactualizadas desde el año pasado… y qué decir de los blogs, que ya ni siquiera existen y son contados los que todavía escriben…

No sé, me parece un tiempo bueno para el avance científico y/o llamase “intelectual” (qué fea palabra) pero la contraparte es que la demanda es mediocre, así que puede haber muy buenas cosas en el sentido mencionado, pero al final a las personas les da igual (hablando de mayorías), es por eso que los noticieros amarillistas, el cine estadounidense, el mal fútbol y demás, siguen vigentes y no solo contaminan las cosas, sino que además lucran de ello…
Qué triste esta época.



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